Después de un buen rato sola, después de tantas aventuras,
salidas, y unas pocas fiestas, después de descubrir quien de verdad soy y que había
perdido el horizonte, ahora que me amo y me siento plena conmigo misma, debo
admitir que siento nostalgia al no tener a alguien, y cuando digo alguien no es
que me sienta incompleta, realmente me siento muy completa, quiero alguien que
pueda compartir conmigo su ser, que no sea mío, que yo no sea de él, que nos
compartamos y le agreguemos a nuestros días esa chispa de magia que a veces
necesitamos, ahí a veces está el truco que hace nuestros días maravillosos, ya
lo viví una vez, aunque con muchos altos y bajos, debo admitir que extraño
algunas cosas, porque de aquella relación solo extraño eso, extraño las cosas lindas que sucedían sólo
eso, no a él, pero también debo agradecer esos lindos momentos y las experiencias
que me dejó para crecer y anexarla a mi hoja de vida y a mi lista de errores
que no me permite volverlos a repetir.
Pero aunque
no lo digo, sigo esperando a ese alguien que comparta conmigo, sentirme
especial para alguien sé que lo soy para muchas personas, pero me refiero a alguien
en el sentido amoroso, que me exprese lo que siente, de esas personas que harían
cualquier cosa por ti, cosas no radicales, como por dejar pasar su transporte
por una hora más contigo (risa), que se interese por las cosas que te suceden y
quieres llegar corriendo a escribirle para contarle tu día, o si está ahí y
tuviste un mal día que te reconforte con un abrazo de esos que calman cualquier
trago amargo porque te llenan de un poquitín de azúcar, que le interesen tus
gustos, tu música, tus proyectos, que sienta afortunado de estar a tu lado.
Por eso siento nostalgia cuando
veo una pareja por ahí cruzando de la calle agarrados de la mano, o la pareja
que se encuentra y se dan un tierno abrazo y un beso, muchas esa pareja que ves
a través de la ventana del bus cuando se
están despidiendo y el la acompaña hasta allí y se queda parado hasta que el
bus arranque, la pareja que sale a buscar la medicina del otro porque quiere
verlo mejor y cuidarle, he sido paciente
porque creo que el plan de Dios es mejor que el mío, por una parte eso me hace
sentir bien porque si decido que mañana
me quiero ir a cualquier lugar no debo pensar en que eso le afectará a alguien.
Pero no sé si es que nos hemos vuelto exigentes que nadie cumple nuestras expectativas, o cuando las cumplen siempre hay un factor que hace que no se dé nada. O simplemente a quien te gusta no le gustas, y seguimos por ahí con ganas de compartirnos con alguien. Ya llegará.
CAMI.

